En los mercados locales hay que regatear. Para llegar a un buen acuerdo con el vendedor lo mejor es ofrecer, como mucho, la mitad del precio solicitado por éste y negociar a partir de esta cantidad. El regateo es todo un arte y para practicarlo hay que tener ante todo, paciencia y habilidad, y no demostrar mucho interés por el objeto. En este caso, el idioma es lo de menos.